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La economia enferma

Publicado: abril 28, 2010 en crisis, criticas, opiniones, personales
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Articulo de
JOSÉ ANTICH
| Director | 28/04/2010 | Actualizada a las 03:31h | Economía. La Vanguardia.es

Demasiadas veces se ha dicho que difícilmente se puede curar una enfermedad si el diagnóstico clínico no se ha hecho bien. Y en esas anda España: sin brújula porque el cirujano se resiste a aceptar que las constantes vitales del enfermo se van deteriorando. Como máximo, cuando el paciente está siendo observado por los profesionales del resto de los países, le administra una aspirina y, lógicamente, el enfermo está cada vez peor.
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A FONDO
Crisis económica
Pero no pasa nada. A malos datos económicos se construye una agenda social que divida al país o se habla de la Falange. Ayer fue uno de esos días de aspirina al conocerse por un error informático los datos del primer trimestre de la Encuesta de Población Activa (EPA) que debían anunciarse el viernes y que sitúan la tasa de desempleo en el escalofriante 20%, un porcentaje desconocido desde 1997. Respuesta del Ejecutivo: “Cuando el crecimiento económico coja ritmo, se creará empleo”.

Un problema, sin embargo. Las previsiones del Fondo Monetario Internacional del último fin de semana durante su reunión de primavera no vislumbran un crecimiento del PIB superior al 2% hasta el 2016. Y la economía española nunca ha creado empleo por debajo del 2%. El horizonte, se diga lo que se diga, sigue siendo desolador y está fuera de cualquier discusión que en el mejor escenario posible este año aún nos queda por destruir mucho empleo, con lo que Zapatero está a punto de errar en el pronóstico que hizo en otro momento de la crisis, cuando garantizó que siempre habría más trabajadores bajo su presidencia que con José María Aznar. Las cifras se acercan. En el cuarto trimestre del 2004, 18.288.000 personas tenían empleo y ahora son 18.394.200. Y es que la inacción o el maquillaje en economía acaba siendo letal.

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El auge del ciudadano “apolítico”
por Orlando Barone

El ciudadano apolítico es político y todavía más que el político.

Pero no lo reconoce, o lo que es peor: no lo sabe.

Se aparta de cualquier filiación partidaria agitando la bandera Argentina.

Aún votando lo hace a disgusto y enseguida que vota se arrepiente.

Si por él fuera el voto sería calificado. Y él se incluiría como votante.

Habla con desprecio de los políticos; y aún más de quienes están en funciones públicas.

Y proclama que ningún gobierno le dio nada y que es más lo que le quitan.

Es proclive a creer en cualquier dicho o rumor que descalifique a un gobernante o lo acuse de corrupto.

El ciudadano apolítico repite frases como que “los que no trabajan es porque no quieren”. “Los sindicalistas son una manga de ladrones”. o “ Aquí lo que hace falta es disciplina”.

Extraña el orden de las dictaduras. Y no entiende que haya que esclarecer tragedias del pasado.

El ciudadano apolítico se horroriza más por la inseguridad que por el origen social que la provoca. Se aterra más ante un delincuente morocho que ante uno rubio. Aún siendo él morocho.

Podría aplaudir un linchamiento sin juez, solo por sospechar del ajusticiado.

Reniega de los fallos que no condenen a cadena perpetua y desprecia a los abogados defensores.

Le atraen los líderes episódicos que enfrentan al poder público con rigor cívico; así como los líderes populares le parecen ramplones.

Cree en Dios, pero descree de quienes creen en otros dioses, o no creen.

Pregona no tener prejuicios contra nadie salvo contra los que se los merecen.

Piensa que hay demasiada inmigración que no es la apropiada. Considera también inapropiados a los homosexuales, travestis y prostitutas.

Sólo sale a la calle cíclicamente por arrebatos que él llama espontáneos, aunque se autoconvoque con intención por cadena de Internet o por teléfono. Nunca esos arrebatos expresan demandas laborales y nunca coinciden con los trabajadores.

Siente placer en demostrar descontento público. Y que esa demostración luzca diferente a las otras marchas de gente heterogénea y desordenada a la que traen de cualquier parte. Por eso protesta por el barrio; para que al lado suyo estén otros como él: no distintos.

Cree no estar ideologizado: no comprende que su apoliticismo es ya una ideología.

Solo sabe quienes son los enemigos: llevan la marca en el orillo: siempre hablan de la desigualdad y la pobreza.

Está seguro que el país sería mejor sin políticos, sin vagos , sin delincuentes, y sin razas indeseables. Pero no explica cómo lo conseguiría y quien estaría a cargo del diseño.

Acaso imagina un gran gerente nórdico, y un gabinete de técnicos impolutos que gobernaran con un barbijo.

El ciudadano apolítico presume estar en una posición neutra en el centro perfecto.

Pero está a la derecha.

El hecho de tener un hijo dicen que significa un cambio profundo en tu vida y que ya esta dependerá toda ella de la evolución y caprichos del recién llegado.

Por suerte la gente exagera cuando en su fuero interno le gustaría que los “malos” momentos que han pasado les sucedan también al siguiente afortunado. Parece una contradicción desear un pequeño sufrimiento en un suceso al que se le concede gran importancia…misterios del ser humano.

Pasados los meses te das cuenta de que de lo dicho nada de nada, en cambio si se te acerca un nuevo candidato a la paternidad le “instruyes” de la misma absurda manera.

Estos retales de como funcionamos los humanos en nuestras relaciones sociales digamos vanales son curiosos, ademas de extrapolables a muchas situaciones…exagerar todo es empezar.

Abuelito Dimetú  2/1/2009

¿Pero como voy a votar con semejantes líderes políticos?.
El impresentable y continuo tira y afloja que practican,olvidandose del ciudadano, me da verguenza ajena…¿son así en todo el mundo?
Siendo honrado conmigo mismo me es imposible darle la confianza a ninguno; claro que hay alguno mejor que otro, pero es solo porque no es peor, no porque sus méritos merezcan un aplauso.
¿Que no tengo derecho a quejarme si no participo en el juego democrático?, pues si lo tengo, la prueba es que usted me está leyendo…¿lo ve?
Como ya se sabe, la opción de no votar es la mayoritária, ¿como no ibamos pies a tener derecho al pataleo y a lo que haga falta?…es la “fiesta”de la democracia, apunten, que lo de fiesta de la democracia lo oiremos unas 500.000 veces en los próximos dias.

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Rodriguez Rajoy. 19/02/2008

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…”El presidente de la Organización Profesional de
Inspectores de Hacienda, José María Peláez, hace unos meses, en la Comisión de Economía y Finanzas del Parlamento de Cataluña en una comparecencia aprobada previamente por todos los Grupos Parlamentarios de Cataluña para exponer la opinión técnica y profesional de los inspectores acerca de la tramitación de la Ley de Creación de la Agencia Tributaria de Cataluña.
A lo largo de su exposición ante los distintos grupos parlamentarios catalanes, el
presidente de Inspectores de Hacienda, José María Peláez, se refirió en primer lugar al
nuevo marco normativo que ha supuesto la aprobación de la Ley Orgánica de Reforma
del Estatuto de Autonomía de Cataluña, en el que se distinguen entre los tributos
propios, tributos estatales cedidos totalmente, tributos estatales cedidos parcialmente y
tributos no cedidos. En función del grupo de tributos se atribuyen las competencias a la
Comunidad Autónoma de Cataluña (los propios y estatales cedidos totalmente), al futuro
Consorcio (de los cedidos parcialmente, aquellos cuya naturaleza así lo exija) o al Estado
(el resto)”… extraido de la propia web de inspectores de hacienda

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Solamente leyendo lo anterior se entiende que a Febrero de 2008 todavia estoy esperando la devolución del ejercicio 2006.

Pero lo mas “gracioso” es que al menos tres personas cercanas están en la misma situación, lo cual me lleva a pensar que en el conjunto de España seremos una gran minoria.

Como dice el presidente de la organización de inspectores, en Catalunya soportamos cuatro tipos o formas de tributar que competen a diferentes secciones administrativas, bién del estado, bién de la generalitat. No me sorprende pues que los papeles hagan lo que saben hacer: traspapelarse y hacernos perder el tiempo.

En mi caso, por un absurda comprobación (me tocó), ya he ido varias veces a la sede local de la agencia tributária asi como (horror!) a la del inem. Los funcionarios le ponen ganas y buenas maneras pero claro el mismo sistema informático cae por la absurda entrada de ordenes en cuatro versiones diferentes -catalunya, estado, provincia, y que se yo..-

Es decir, que estamos ante la burocrácia pura y dura, la que se anquilosa y molesta. No aprenderemos nunca -ni nosotros ni en otros paises-.

Enviado por Manuel L. el 26/01/2208